3 de cada 10 profesores cree que la inteligencia de un estudiante es algo que no se puede cambiar durante la vida

12 de abril, 2017

El Centro de Políticas Públicas UC y Elige Educar dieron a conocer los resultados de la segunda versión de la Encuesta Voces Docentes –representativa de los profesores a nivel nacional–, la que indagó en sus creencias y expectativas respecto al aprendizaje de sus estudiantes, considerado en la actualidad como un capital de mejora para las comunidades educativas. |

¿Qué creen los profesores del país respecto a la capacidad de aprendizaje de sus estudiantes? La respuesta a estas y otras preguntas fueron abordadas por Elige Educar y el Centro de Políticas Públicas UC en la entrega de los resultados de la Encuesta Voces Docentes, que en su segunda versión recogió la perspectiva de 1.000 profesores chilenos sobre sus creencias, expectativas y percepciones respecto al aprendizaje de sus estudiantes.

Según la medición, a la hora de evaluar los factores que explican los resultados de sus alumnos, los profesores otorgan mayor relevancia a elementos externos a su desempeño y labor como docente: el 31% de los profesores declara que el resultado de sus estudiantes depende del contexto familiar del alumno, el 29% señala que depende de las habilidades y del esfuerzo de los estudiantes y 15% lo atribuye al contexto social al que pertenece el alumno. Sólo 21% de los docentes considera que el desempeño de los estudiantes depende de su desempeño como profesor.

Asimismo, 29% de los docentes encuestados está de acuerdo o totalmente de acuerdo con que en todo curso existe un grupo de alumnos que se quedará atrás, sin importar lo que los profesores hagan, y así también que hay alumnos que, por mucho esfuerzo que destinen, no lograrán el nivel esperado (25%). Además, el 31% considera que la inteligencia de un estudiante es algo que no se puede cambiar durante la vida.

Por último, se destaca que los profesores en general se sienten capaces de lograr aprendizajes en sus estudiantes y de desarrollar procesos educativos exitosos en la sala de clases. El 78% de los profesores se siente seguro de lograr que los estudiantes que provienen de contextos vulnerables aprendan igual que el resto y el 84% se siente capaz de lograr que los estudiantes participen activa y espontáneamente en clases.

“Creemos que es muy relevante analizar las creencias y percepción de los profesores sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje ya que influyen directamente en las prácticas pedagógicas al interior de la sala de clases, así como en las propias creencias y expectativas que los estudiantes desarrollan sobre sí mismos. Un profesor que tiene altas expectativas de sus estudiantes y que cree que todos pueden aprender y desarrollar al máximo sus potencialidades, reforzará esto con ellos tanto dentro como fuera de la sala de clases”, explica María Paz Medeiros, subdirectora de Elige Educar.

Exigencias en el aula

Otro dato relevante arrojado por la encuesta fue que el 21% de los docentes cree que cuando un estudiante no tiene habilidades para una asignatura, es mejor no exigirle tanto. “Nos preocupa la existencia de ciertos nudos críticos en el rol de los docentes dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, relacionados principalmente a las bajas expectativas que tiene un grupo de profesores respecto a que todos los estudiantes de su sala de clases logren aprendizajes significativos”, enfatizó Paz Medeiros de Elige Educar.

Expectativas respecto a la continuidad de estudios

Ocho de cada diez docentes encuestados cree que sus alumnos obtendrán al menos un título de un Centro de Formación Técnica (CFT), Instituto profesional (IP) o universitario. No obstante, el 15% de los docentes cree que sus alumnos sólo terminarán 4to medio e incluso el 1% cree que no terminará el último nivel de educación escolar.

“Esto presenta desafíos a las comunidades educativas y a sus directivos. Hoy existen muchos profesores que tienen altas expectativas de sus estudiantes y que confían en que en ellos está lograr que todos los niños aprendan. El desafío es aprovechar esta oportunidad, que es verdaderamente un capital para los colegios. Instalar instancias de trabajo colaborativo y reflexión pedagógica que permita transmitir esta creencia, generando una cultura escolar que avanza bajo la premisa de que todos los estudiantes pueden aprender”, resaltó Paz Medeiros de Elige Educar.

La mirada de los expertos

En el marco del panel realizado hoy en la presentación de los resultados de Voces Docentes, Susana Claro, investigadora experta en este tema y doctora en Economía de la Educación de la Universidad de Stanford, destacó que la mentalidad en crecimiento es una de las cuatro dimensiones que debemos abordar para potenciar los aprendizajes de los niños. “Además de la mentalidad en crecimiento, es necesario lograr que las escuelas y profesores tengan un propósito, que apliquen una estrategia adecuada y que trabajen en su escuela un sentido de pertenencia a un esfuerzo o meta común. La mezcla de estos cuatro elementos es fundamental”, explicó.

Por su parte, Roberto Sepúlveda, profesor y director del área de formación de la Red de Colegios del Obispado de Melipilla, contó cómo ha sido la experiencia de los establecimientos que lidera en relación a las creencias y expectativas de sus profesores sobre el aprendizaje. “Promovemos una cultura de altas expectativas. Creemos en que todos nuestros estudiantes, independiente de su proveniencia sociocultural, pueden aprender. Asimismo, nuestros profesores son los responsables de movilizar esos aprendizajes en todos sus alumnos, y para eso, la observación de clases y retroalimentación entre pares ha sido fundamental”, describió.

Finalmente, Ernesto Treviño, investigador y director del Centro para la Transformación Educativa (CENTRE UC), señaló que “lo que importa es transformar esta realidad pedagógica en las escuelas, y para ello debemos cambiar los estereotipos asociados a la inteligencia (…). Esto requiere que las escuelas puedan implementar intervenciones eficaces en el aula, y para ello, las escuelas deben tener la oportunidad de equivocarse. Cambiar el tipo de mentalidad puede tomar tres o cuatro años, por ende, debe darse el tiempo necesario para implementar estos cambios y luego evaluar”, explicó el experto.

Revisa las presentaciones, fotografías de la jornada y el documento con todos los resultados aquí.

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