Académico UC propone mecanismo alternativo para gratuidad en educación superior

14 de agosto, 2014

Ricardo Paredes expuso su trabajo sobre los alcances y desafíos de la gratuidad en la educación superior en Chile en seminario organizado por el Centro de Políticas Públicas UC. |

El anuncio del gobierno sobre la gratuidad en educación superior ha generado debate sobre quiénes deben beneficiarse con esta medida y cómo debería implementarse. Esas fueron algunas de las aristas que se abordaron en el seminario “Reflexiones sobre la gratuidad en la educación superior en Chile” del Centro de Políticas Públicas UC.

El académico de la Facultad de Ingeniería UC, Ricardo Paredes, expuso su investigación sobre el tema. A modo de contexto señaló que el gasto público en educación superior en Chile pasó de representar 0,45% del PIB en 2005 a 1,05% en 2014, que en Chile el aporte público es sustancialmente menor en relación con el privado, aunqu las ayudas estudiantiles pasaron de un 17% del presupuesto en 1990 a 71,2% en 2012.

“La demanda de gratuidad no es para resolver un problema, sino la aspiración de un grupo de presión”, señaló Paredes y explicó que la gratuidad universal “implica darle más dinero a los más ricos”. “Los recursos para gratuidad habrían sido razonables para cobertura de los años ochenta, pero no para hoy”, sostuvo, pues el salto de la cobertura en educación superior de 20% a 70% empieza en Europa cuando tienen un ingreso per cápita de US$20.000, mientras que en Chile comenzó con un ingreso per cápita de US$3.000.

Respecto al costo total de la gratuidad universal, Paredes explicó que, según los supuestos, el rango varía entre US$ 2.300 y US$ 5.700 millones anuales, a lo que habría que agregar el costo por la condonación de la deuda histórica. El académico fue enfático en la dificultad de evaluar el aporte que hará el Estado para cada alumno, pues además del costo de la carrera se deben contemplar gastos como la formación del alumno, profesores, investigación e infraestructura, por lo que es necesario considerar la flexibilidad para evitar desfinanciamiento por fijación de aporte. Por ejemplo, si el gobierno fija el costo de infraestructura de una universidad en Providencia, con el mismo monto una universidad ubicada en Santiago resultaría sobre financiada y una en la cota mil estaría desfinanciada.

La propuesta del académico es que el Estado fije un aporte mínimo considerando la carrera, perfil del alumno, vulnerabilidad; a esto se sumaría un aporte adicional que las instituciones acreditadas pueden requerir al Estado y que operaría como crédito a la institución, luego se paga o condona según el ingreso futuro del estudiante sin que supere el 10% de sus ingresos. Paredes destaca que este mecanismo es más flexible y elimina el riesgo de desfinanciamiento, aunque las universidades podrían pedir un aporte adicional caro.

“Digamos que garantizamos gratuidad para el mínimo, el Estado financia $3 millones pero ingeniería cuesta 5 millones, esa brecha de $2 millones es lo que podría pagar como crédito contingente al ingreso el estudiante”, señaló.

En el panel de discusión, la rectora de la Universidad de las Américas, Pilar Armanet, valoró la propuesta como aporte a la discusión y señaló que es necesario “preguntarse si la gratuidad universal constituye una sociedad igualitaria”. Y añadió: “financiar la educación de los que pueden pagar con fondos provenientes de impuestos generales, contradice la lógica de la focalización que se ha mantenido en el centro del diseño de las políticas públicas chilenas en todos los sectores sociales”.

Por su parte, el coordinador del Programa de Reducción de la Pobreza y de la Desigualdad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Osvaldo Larrañaga, comentó que la propuesta del gobierno es general y falta discutir “los detalles de ingeniería”. Respecto a la propuesta de Paredes, destacó que el crédito contingente al ingreso “reúne un conjunto de características bastante buenas, es un compromiso que se toma, pero no es ninguna presión de pago, porque se paga un porcentaje del ingreso. Estoy de acuerdo que es el mejor sistema de financiamiento en teoría, si funciona bien”. Como alternativa apuntó que podría haber un impuesto a los profesionales, aunque el detalle es complejo.

El trabajo de Ricardo Paredes “Reflexiones sobre la gratuidad en la educación superior en Chile” será editado próximamente como parte de la Serie Temas de la Agenda. Revise aquí su presentación.

Suscríbete si quieres recibir información de nuestras publicaciones y actividades, ingresa tus datos:

Revisa nuestros canales