Mecanismos para regenerar los barrios se analizaron en seminario

7 de diciembre, 2016

Cómo mejorar las viviendas ya existentes y aprovechar mejor el suelo urbano se discutió en un seminario en el que expuso el profesor de Arquitectura de la UC, Rodrigo Tapia. En el panel comentaron Luis Eduardo Bresciani del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano; Pablo Contrucci del MINVU y Jaime Pujol de la Municipalidad de Santiago. |

Hoy en Santiago hay una fuerte segregación social, existe poca disponibilidad de suelo urbano bien localizado para nuevas viviendas sociales, las familias han sido expulsadas hacia la periferia y se necesita mejorar las viviendas y barrios existentes. La regeneración barrial es una de las opciones para enfrentar esta situación y es lo que ha investigado el profesor de la Escuela de Arquitectura de la UC, Rodrigo Tapia.

Ante un auditorio lleno, el Decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos UC, Mario Ubilla, dio inicio al seminario Mejoramiento urbano de la ciudad consolidada. Ahí manifestó que es necesario “hacerse cargo de la calidad de las viviendas”, pues además de construir nuevo stock de vivienda, se debe mejorar lo existente.

En su exposición, Rodrigo Tapia abordó los desafíos de la regeneración barrial y las trabas y desafíos a resolver en la política pública. “El 90% de las familias postulantes al subsidio habitacional declara que quiere quedarse en su comuna”, contextualizó. Entre sus propuestas está que para contar con más suelo urbano “se podría reciclar suelo bien utilizado a través de la densificación media”, que el allegamiento debiera entenderse como una oportunidad y que se debe “hacer regeneración barrial con foco en lo urbano, pero también en lo habitacional”.

Su investigación, basada en iniciativas anteriores –entre las que se encuentra un proyecto del Concurso de Políticas Públicas–, se ha centrado en los lotes 9×18 (llamados así por sus dimensiones), en Santiago existen 466 barrios de estas características y 61,5% correspondería a espacio público. Así, el potencial de generación de nuevas unidades habitacionales sería de 865.000. “Reciclar el suelo urbano, radicando y densificando barrios con lotes 9×18 tendría importantes ventajas”, comentó y detalló que se podría ahorrar en la compra de nuevos terrenos y se posibilitaría la permanencia de los vínculos sociales de las familias y vecinos.

En el estudio eligieron un barrio en Peñalolén para analizar si se podrían implementar nuevos tipos de vivienda bajo la figura del Programa Pequeño Condominio. El académico explicó que identificaron nudos críticos: “No fue posible realizar una propuesta libre de normativas”. Por ejemplo, uno de los artículos no aclara si es posible construir 3 o más pisos en el mismo sitio.

Para evaluar la factibilidad social, encuestaron a 90 personas del barrio y encontraron que 40 lotes cumplían las condiciones para participar en el Programa de Pequeño Condominio, pues contaban con viviendas que podrían ser declaradas inhabitables, había allegamiento y el jefe de hogar era propietario y estaba dispuesto a ceder terreno. Sin embargo, no encontraron familias dispuestas a participar en el piloto debido a la desconfianza institucional, al poco entendimiento del programa y la reticencia a demoler construcciones existentes.

Entonces, ¿qué hace falta para implementar este tipo de proyectos? “Disminuir las barreras de entrada a través de mayor presencia en instituciones estatales”, aseguró Rodrigo Tapia, a lo que añadió la necesidad de tener despliegue territorial, apoyo visual del proyecto y contar con apoyo legal in situ. Respecto al proceso de mejoramiento y regeneración urbana a mayor escala sería necesario “dar mayor flexibilidad a la normativa para posibilitar el Programa de Pequeños Condominios y de densificación predial”. Además, se debería “facilitar y promover un enfoque barrial de intervención, superando la lógica del lote a lote”.

“Necesitamos un cambio de escala que debiese contemplar al menos tipologizar el barrio, contar con un pack de herramientas para la regeneración de barrios”, explicó Tapia. A esto agregó el potenciar programas como Quiero Mi Barrio donde se coordine a los vecinos, municipios, Serviu, entre otros. Y para continuar con el desafío destacó que se debe “retener, no expulsar; radicar y densificar a escala media; potenciar y mejorar las redes actuales”.

¿Qué dicen los expertos?

En el seminario se realizó un panel de comentarios en el que participó el jefe de la división de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Pablo Contrucci, quien destacó que propuesta avanza mucho respecto a otras anteriores y reconoció que “hacen falta mecanismos que tengan que ver con la ciudad consolidada más que con la generación de viviendas nuevas”.

En este sentido, el presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, Luis Eduardo Bresciani, relevó que “no es un tema de déficit, es bastante más estructural”. Y añadió: “No es solamente conseguir más viviendas, hay que hacer que la gente se integre, lograr más confianzas”.

También participó en el panel Jaime Pujol, encargado de Infraestructuras y del Programa de Revitalización de Barrios e Infraestructura Patrimonial Emblemática de la Municipalidad de Santiago. La discusión fue moderada por Pía Mora, investigadora del Centro de Políticas Públicas UC.

Revisa la presentación, el audio y fotografías del seminario aquí.

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