Medio

La Tercera

Columnista

Ignacio Irarrázaval

Cárceles y el problema de la reinserción

20 de junio, 2016

La situación de la delincuencia en nuestro país es grave. La encuesta de opinión del CEP muestra que para la ciudadanía la mayor preocupación, en la que el gobierno debiera centrar sus esfuerzos, es justamente la delincuencia, asaltos y robos. También la Encuesta Adimark señala que delincuencia es el ámbito peor evaluado en el desempeño del gobierno y los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana –dados a conocer recientemente– muestran un incremento estadísticamente significativo de la victimización agregada de los delitos consumados entre 2014 y 2015. Finalmente, la Encuesta Nacional Bicentenario UC-GfK Adimark revela un bajo nivel de confianza en los Tribunales de Justicia.

Lejos de solucionar los delitos, nuestro sistema carcelario no resuelve los problemas de fondo. Esto debiera preocuparnos pues Chile es el país con la mayor tasa de presos en Latinoamérica y el segundo país de la OCDE con mayor proporción de reos por habitante después de Estados Unidos. Nuestras cárceles no son capaces de cumplir con un objetivo esencial como es la reinserción social de las personas que fueron marginadas de la sociedad, pero que en algún momento deberían volver a reintegrarse.Poco ganamos con seguir aumentando la población penal si quienes, tarde o temprano, van a salir en libertad no logran reinsertarse en lo más mínimo.

Las cifras de reincidencia comparadas muestran que en Chile alcanza 50%, mientras en Estados Unidos llega a 36%. En 2011 Paz Ciudadana planteó la poca efectividad que el encierro tiene en la reducción de la reincidencia y también lo dice Pilar Larroulet en un reciente estudio: el efecto de la cárcel sería nulo o, peor aún, aumentaría la reincidencia.
Las cárceles no están cumpliendo su rol de reinserción, de hecho, estarían perjudicando aún más a los reos al no entregarles herramientas para que puedan insertarse en la sociedad, limitando su acceso a oportunidades y levantando aún más barreras para que vuelvan al mundo laboral. En Chile se han presentado diversas propuestas para mejorar en esta materia, varias de ellas coincidentes, como orientar la inserción laboral hacia el mercado formal de trabajo a través de capacitación o aumentar la cobertura y la calidad de la intervención psicosocial –recomendado por el Consejo de Reforma Penitenciaria en 2010, por Santibañez en 2011, por Paz Ciudadana y el BID en 2016–; sin embargo, no se ha avanzado en este sentido.

La evidencia internacional muestra que programas que entreguen mecanismos de reinserción social pueden lograr orden en las cárceles, disminuir el ocio de los reos, mejorar su vida y ayudarlos a reinsertarse para así reducir sus conductas delictivas. Como muestra un estudio publicado por el Centro de Políticas Públicas UC en un contexto violento es muy difícil crear un ambiente favorable a la reinserción, por lo que mejorar las relaciones sociales y ambientales al interior de las cárceles es clave para pensar siquiera en esta posibilidad, poniendo énfasis en disminuir la violencia al interior de los penales.

Debemos enfrentar la precariedad de las cárceles en Chile;además de ofrecer condiciones de vida digna, deben ser capaces de ofrecer reinserción. Los recintos penales podrían marcar la diferencia si pudiesen disminuir –no aumentar– las desventajas de quienes ingresan a cumplir condena. Este debe dejar de ser un espacio que perpetúa la desigualdad y tener un rol transformador en la vida de estas personas para que no vuelvan a cometer delitos y puedan adaptarse a la vida en sociedad.

Puedes leer y comentar la columna directamente en Voces de La Tercera.

Suscríbete si quieres recibir información de nuestras publicaciones y actividades, ingresa tus datos:

Revisa nuestros canales