Seguro Social contra riesgos de accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales: características y desempeño a medio siglo de su creación

23 de octubre, 2020

Estudio revela que este seguro ha tenido un buen desempeño, lo que queda reflejado en la disminución que han experimentado las tasas de fatalidad y de accidentes entre los trabajadores.

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Probablemente no muchas personas tienen claridad sobre este seguro social que rige cuando se enfrentan a un problema de salud relativo a la labor que cumplen en sus trabajos. El Seguro social contra riesgos de accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales fue creado en 1968, durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, bajo la ley N°16.744. ¿Cómo funciona? Es a través de las Mutualidades que este seguro toma forma, rol que quedó delineado en esta ley, en la que se establece que estas entidades son las encargadas de administrar este seguro y de proporcionar prestaciones médicas, económicas y de prevención para todos los trabajadores protegidos.

Pese a que este seguro se creó hace más de medio siglo, han existido pocas reformas significativas, aun cuando al mismo tiempo el mercado laboral y actividad económica ha tenido grandes transformaciones. Para ahondar en cómo se ha desempeñado este sistema, el Centro de Políticas Públicas UC, en colaboración con la Asociación de Mutualidades de Chile, realizó un extenso análisis que contempla tanto una descripción de sus características más relevantes, como un diagnóstico sobre cómo se ha desempeñado a lo largo del tiempo.

En cuanto a las características, lo que define a este sistema son sus tres principios, que siguen vigentes desde su creación. Uno de ellos es el principio de unidad, que se refiere a que entrega los mismos beneficios a todos los trabajadores por igual; además, tiene como piedra angular el principio de solidaridad, en cuanto los empleadores financian el seguro de forma proporcional al ingreso imponible de cada trabajador; y, por último, también está anclado en el principio social, que se refiere a que los organismos que lo administras son mutualidades sin fines de lucro.

El estudio constata que durante sus años de funcionamiento ha logrado, en general, un buen desempeño en su labor de gestionar la salud y seguridad laboral de los trabajadores, percibiendo problemas genéricos a los sistemas de seguros de salud, solo en nivel medio a moderado. Esto se debe principalmente a que, a diferencia de otros, las cotizaciones no se ajustan al aumento de costos en las prestaciones, sino que únicamente al de la siniestralidad; además, a que existe una integración de la prevención con las prestaciones de salud y las prestaciones económicas, lo que alinea los incentivos de las mutualidades con los de la salud del paciente; y, por último, a que los organismos administradores no tienen fines de lucro.

 

«Lo que vemos con este estudio es que el sistema de salud y seguridad laboral en Chile ha funcionado y ha sido un aporte a la protección de trabajadores, pero tiene desafíos importantes por delante a los cuales tiene que atender con urgencia. Sobre todo, con fenómenos como el que hoy estamos viviendo con esta pandemia, donde las formas de trabajo van cambiando de manera significativa y eso conlleva que este seguro social se pueda adaptar para seguir cumpliendo su objetivo de forma eficiente y eficaz», señaló Nicolás Muñoz, Subdirector de Investigación Aplicada del Centro de Políticas Públicas UC.

 

 

Desafíos y propuestas

Este buen desempeño, ha acercado a Chile al promedio de los países de la OECD, por ejemplo, respecto a la tasa de fatalidades; mientras que en el año 1997 esta tasa era de 13 fallecidos por cada 100.000 trabajadores, en 2017 se ha logrado reducir, hasta llegar a una tasa de 4 trabajadores fallecidos por cada 100.000. En tanto, la tasa de accidentes, en esas mismas dos décadas, pasó de un poco más de 10 accidentes por cada 100 trabajadores, a una tasa de menos de 4 accidentes por cada 100 trabajadores.

Buen rendimiento que, en todo caso, impone importantes desafíos para seguir mejorando el sistema. El cuestionamiento generalizado que hay de parte de la ciudadanía a todo tipo de instituciones públicos y privadas, genera un primer desafío, de dar mayor legitimidad social al sistema, lo que exigirá nuevos estándares de transparencia y comunicación de parte de las mutualidades. Por otro lado, el aumento sostenido de enfermedades profesionales obliga buscar la manera de mejorar la eficacia y eficiencia del sistema, para perfeccionar la calificación y gestión de éstas ellas.

Otro de los desafíos tiene relación con los trabajadores independientes, a quienes se les ha obligado a cotizar al seguro, lo que ha provocado varias incertidumbres para el sistema, que tienen relación con la forma en que se realizarán los esfuerzos de prevención o la manera en que se calificarán los siniestros que los afecten. Por último, la baja en la cantidad de siniestros laborales ha provocado una disminución en la tasa de cotización, lo que a su vez genera un nuevo desafío para mantener la sostenibilidad económica del sistema, la que además se ve amenazada por las mayores exigencias en las coberturas y el alto nivel de prestaciones en la salud laboral.

 

A la luz de estos desafíos, el estudio además contempla una serie de nueve propuestas, para mejorar el sistema. Entre las más relevantes, se sugiere la creación de un panel de expertos independientes, con el objetivo de asegurar una visión técnica, integral y de largo plazo al seguro, que permita maximizar la eficiencia y eficacia del sistema.

Por otro lado, se propone un mejoramiento del proceso de calificación y cobertura de enfermedades profesionales, que permita facilitar el proceso de calificación a partir de un listado claro y exhaustivo de éstas, con el objetivo de continuar con la expansión de forma sostenible. Además, las propuestas contemplan la promoción de la salud y prevención integral de enfermedades que pueden ser agravadas por el trabajo, lo que requeriría de un esfuerzo conjunto ente la salud común y la salud laboral, debido a que por lo general tienen múltiples causales que pueden ser enfrentadas a través de ambos sistemas de manera complementaria.

Otra de las recomendaciones se relaciona con los trabajadores más vulnerables adscritos al sistema, que son los independientes. En este sentido, se propone mejorar el ajuste de tasa para estos trabajadores, y equiparar sus condiciones con las de los asalariados, especialmente de quienes se desempeñan en PYMES. Respecto de estas últimas, también se recomienda evitar alzas violentas de tasa que puedan comprometer la viabilidad financiera de las pequeñas y medianas empresas, y, además, definir una tasa de cotización para las Pymes de acuerdo a su número de trabajadores.

 

Revisa el estudio completo aquí.

 

 

 

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