Medio

El Mercurio

Columnista

Ignacio Irarrázaval

Los alcaldes que quieren los chilenos

17 de octubre, 2016

Nuestro director, Ignacio Irarrázaval, escribe a raíz de las elecciones municipales sobre lo que buscan los chilenos en los alcaldes:

¿Honesto, cercano, buen administrador, que sea de la comuna, que represente mis ideas o que tenga experiencia? Al preguntarles a los chilenos cuál de estos atributos es el más importante para ser un buen alcalde o alcaldesa, el 40% priorizó la honestidad, según la Encuesta Nacional de Percepciones Ciudadanas sobre Municipios realizada por el Centro de Políticas Públicas UC y BCI. La grave crisis de confianza que atraviesa nuestro país explica que esta virtud, que debería ser lo mínimo esperado y exigido de los alcaldes, cobre tal relevancia y valoración.

Sin embargo, para recuperar la confianza, no basta la honestidad, porque junto con la probidad hay otro eje clave: el de la capacidad técnica. Se requiere una buena gestión, que dé respuesta a las necesidades de la comunidad. Los plazos se deben cumplir, las obras deben terminarse, el diseño acordado con los vecinos debe respetarse para que la confianza se mantenga. El problema es que en el actual escenario hay altas expectativas de las personas y poca claridad respecto de las funciones y atribuciones del municipio. Según la misma encuesta, 67% dice conocer poco o nada los servicios, actividades y labores que estos realizan. La ciudadanía tiende a exigir a la municipalidad lo que el gobierno central no cumple, lo que perjudica la percepción de esta en cuanto a su capacidad técnica. Es lo que ocurre con la seguridad ciudadana, que no compete exclusivamente al municipio, pero que los vecinos evalúan como la peor área, con nota 4,0.

Otro aspecto clave para evaluar la labor de un buen alcalde o alcaldesa es la corresponsabilidad de los vecinos. Si la autoridad comunal no cuenta con la colaboración de los vecinos, no se valorará todo lo que intente hacer por su cuenta, porque ni aunque sea un «superalcalde», será efectivo. Para lograr la corresponsabilidad se necesita confianza, porque desde ahí se puede concitar la colaboración de los ciudadanos, de forma que estén comprometidos en la construcción de una mejor comuna. Si la municipalidad tiene la mejor tecnología para recolectar la basura, pero los vecinos la sacan en un día y hora que no corresponde, entonces no hay forma de tener una comuna limpia.

Un buen alcalde debe estar atento a las demandas, los intereses y las preocupaciones de los vecinos, porque es capaz de influir en diversos aspectos de su vida diaria. Fomentar la coordinación de los vecinos para prevenir delitos, contar con médicos suficientes en los consultorios, controlar a los perros abandonados y mejorar el estado de las calles y veredas son algunas de las acciones que ellos mismos priorizan en el último estudio de la UC. Las autoridades locales deben estar atentas para responder a estas necesidades: la seguridad ciudadana se percibe como el problema más relevante en todos los niveles socioeconómicos y su importancia aumenta en las comunas de mayor tamaño; mientras que el problema de los centros de salud primaria y consultorios es más relevante en las comunas más pequeñas, de menos de 20.000 habitantes. Las personas reconocen que la institución que tiene más capacidad de ayudar a solucionar los problemas de calidad de vida que las afectan es, justamente, el municipio, tal como ha mostrado la Encuesta Bicentenario UC-Adimark. Se acercan a este para realizar trámites, para solicitar información y también para reclamar.

En este sentido es muy importante igualmente la participación. Lo que revela la Encuesta de Percepciones Ciudadanas sobre Municipios es que el 75% de los chilenos cree que es importante para la gestión municipal que se considere la opinión de los vecinos y 70% dice haber participado en alguna instancia de opinión local, pero lo que refleja la medición es que esta participación no se ha dado en los canales tradicionales. Es un desafío para la autoridad municipal ser capaz de establecer espacios de participación que sean cómodos para los vecinos, que los motive a seguir involucrándose con el municipio y que sea capaz de canalizar sus opiniones e inquietudes, porque esto también fomentará la confianza. Las largas reuniones que antaño eran anheladas por los vecinos, en tiempos de redes sociales ya no son lo que las personas demandan.

Así, pareciera que un buen alcalde será aquel que sea capaz de conjugar la probidad y la capacidad técnica, que ajuste las expectativas de los vecinos con las atribuciones reales que tiene, que sepa escuchar las necesidades de las personas de su comuna y que pueda contar con ellas para ayudarlo en su labor durante los cuatro años en el cargo. En definitiva, alcaldes y alcaldesas que sean capaces de construir una relación de confianza con sus vecinos para que en 2020 la honestidad se dé por hecho y no sea la principal característica que tengamos que buscar en nuestras autoridades.

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