24 Julio 2026
Alejandro Carrasco, Mauricio Bravo y Harald Beyer analizaron la propuesta que modifica el Sistema de Admisión Escolar (SAE), sus diferencias con las recomendaciones de la mesa técnica convocada por el Ministerio de Educación y las tensiones entre mérito, autonomía de los establecimientos, igualdad de oportunidades y riesgo de discriminación.
En el marco del ciclo “Transformar Chile desde la UC”, el Centro de Políticas Públicas UC, la Escuela de Gobierno UC y la Facultad de Educación UC realizaron el seminario ¿Qué hacemos con el Sistema de Admisión Escolar? Una discusión con evidencia, instancia que reunió a tres especialistas para analizar la propuesta que busca modificar el actual mecanismo de admisión a los establecimientos educacionales.
El encuentro contó con la participación de Alejandro Carrasco, decano de la Facultad de Educación UC e integrante de la mesa técnica del SAE convocada por el Ministerio de Educación; Mauricio Bravo, vicedecano de Educación de la Universidad del Desarrollo y también integrante de dicha instancia; y Harald Beyer, académico de la Escuela de Gobierno UC y exministro de Educación. La conversación fue moderada por Verónica Cabezas, directora ejecutiva de Elige Educar.
La discusión estuvo marcada por una pregunta central: ¿los cambios propuestos constituyen un perfeccionamiento del actual SAE o implican avanzar hacia un modelo distinto? Aunque los panelistas coincidieron en que el sistema vigente presenta problemas que deben ser abordados, plantearon diferencias respecto de cuánto y cómo modificar su arquitectura.
Carrasco: los problemas del SAE pueden resolverse dentro del propio sistema

Alejandro Carrasco destacó que la mesa técnica convocada por el Ministerio de Educación permitió identificar tanto las virtudes del SAE como aquellos aspectos que requieren modificaciones. Entre estos últimos mencionó el peso de la aleatoriedad en la asignación de cupos, la posibilidad de incorporar el rendimiento académico como criterio y la necesidad de dar mayor espacio a los establecimientos para plasmar sus proyectos educativos en los mecanismos de admisión.
A su juicio, sin embargo, estos problemas podían abordarse sin alterar la estructura central del sistema. “Todo lo que identificamos como problemático en el funcionamiento del Sistema de Admisión Escolar podría ser resuelto dentro del sistema mismo”.
Carrasco explicó que la mesa propuso, entre otras alternativas, revisar y ampliar los actuales criterios de prioridad, entregar cierta flexibilidad para que los establecimientos incorporen criterios propios y considerar tratamientos particulares para determinados colegios, como aquellos de alta exigencia. También recordó que se discutió la posibilidad de establecer espacios acotados de excepcionalidad para resolver situaciones complejas de algunas familias.
Desde esa perspectiva, manifestó reparos respecto de la propuesta de “Elección Mutua” impulsada por el Ejecutivo, ya que, en su opinión, podría generar nuevas dificultades en el funcionamiento del sistema. “La propuesta del Gobierno introduce muchas dudas, porque crea un sistema paralelo de elección mutua, pierde la secuencialidad que tiene ahora el proceso y eso probablemente va a producir más problemas que los que quiere solucionar”.
Bravo: la Elección Mutua es coherente con una de las posiciones planteadas en la mesa técnica

Mauricio Bravo coincidió en que al interior de la mesa técnica existió un diagnóstico ampliamente compartido sobre las principales falencias del SAE. Entre ellas mencionó la rigidez del sistema, las brechas digitales que enfrentan algunas familias para acceder a información, la falta de reconocimiento del mérito y las dificultades para reducir la segregación.
Sin embargo, enfatizó que ese consenso no se extendió a todas las propuestas. Según explicó, un grupo minoritario de integrantes de la mesa dejó consignada la necesidad de avanzar más allá de las recomendaciones respaldadas por la mayoría, incluyendo la posibilidad de que los colegios utilizaran mecanismos propios de selección, siempre sujetos a regulación y fiscalización. “Mi evaluación de la Elección Mutua no se contradice con el informe de la mesa técnica. En el informe consignamos una posibilidad parecida y, por lo tanto, es coherente con lo que se está proponiendo hoy día”.
Bravo sostuvo además que los cambios no implican necesariamente desmantelar el SAE, puesto que se mantienen componentes centrales de su funcionamiento: una plataforma única de postulación, una lista de preferencias elaborada por las familias, la trazabilidad de las postulaciones y un algoritmo encargado del ordenamiento global.
En ese sentido, destacó también las indicaciones introducidas al proyecto, que a su juicio permiten despejar algunas de las dudas que generaba su formulación original. Valoró, particularmente, que se elimine la entrevista como mecanismo que pudiera incidir en la admisión y sea reemplazada por instancias informativas sin efecto sobre el resultado de la postulación. “El proyecto original tal vez era muy genérico y dejaba muchas preguntas y dudas. Me parece que con las indicaciones se logran resolver varias de esas cosas”.
Bravo señaló además que aproximadamente un 30% de los establecimientos presenta sobredemanda en alguno de sus niveles y que cerca de un 55% de las familias pone como primera preferencia a uno de esos colegios, cifras que, sostuvo, permiten dimensionar el alcance de la discusión.
Beyer: “El azar no es un criterio de justicia”

Harald Beyer planteó una posición intermedia respecto de las dos visiones anteriores. Si bien ha sido defensor del Sistema de Admisión Escolar y manifestó sus reparos ante la posibilidad de que los establecimientos seleccionen directamente a sus estudiantes, reconoció que el actual peso del componente aleatorio constituye una debilidad que no ha sido suficientemente abordada.
A su juicio, las indicaciones presentadas por el Gobierno corrigen uno de los principales problemas de la propuesta original: la existencia de dos subsistemas de admisión sin una adecuada coordinación. El cambio permitiría mantener una única forma de postular, por lo que la principal novedad pasaría a ser la posibilidad de que determinados establecimientos ordenen a sus postulantes de acuerdo con criterios propios. “Si el 80% de los cupos se asignan aleatoriamente, ahí no hay un criterio de justicia involucrado. El azar no es un criterio de justicia”, planteó.
Beyer advirtió, no obstante, que entregar a los establecimientos una mayor capacidad de selección también abre riesgos. En particular, señaló que puede ser difícil garantizar que los criterios utilizados no deriven en decisiones arbitrarias o discriminatorias. “Yo he sido un defensor del Sistema de Admisión Escolar. Nunca me ha gustado que los colegios tengan la posibilidad de selección y sigo creyendo eso, porque abre la puerta a discriminación”.
Al mismo tiempo, sostuvo que el debate debe hacerse cargo de la tensión entre ese riesgo y la libertad de enseñanza, especialmente en comunidades educativas construidas en torno a determinados proyectos o valores.
Para el académico, estas tensiones muestran la necesidad de avanzar hacia un diseño que logre un respaldo más transversal y evite que modificaciones relevantes al sistema dependan únicamente de mayorías políticas circunstanciales. “Creo que hay un espacio para conseguir un Sistema de Admisión Escolar que sea ampliamente consensuado. Hay puentes de comunicación y ahí debiera estar el esfuerzo en esta discusión”.
Un debate sobre mérito, inclusión y libertad de enseñanza
A lo largo de la conversación, los panelistas profundizaron en los desafíos que supone introducir nuevos criterios de admisión sin reproducir desigualdades ni abrir espacios de discriminación, así como en el equilibrio entre la capacidad de elección de las familias y la autonomía de los proyectos educativos.
La discusión forma parte del ciclo “Transformar Chile desde la UC”, iniciativa que busca abrir espacios de conversación sobre desafíos relevantes para el país, reuniendo distintas perspectivas y poniendo el conocimiento académico y la evidencia al servicio del debate público.