Expertos analizan cómo prevenir el cáncer cérvicouterino en Chile y alertan por baja cobertura del examen preventivo

25 de marzo, 2015

La profesora de Enfermería UC, María Teresa Urrutia, presentó la investigación en que propone un nuevo modelo para la prevención de esta enfermedad. El seminario, que se realizó antes del día mundial del cáncer de cuello uterino, contó con panelistas del mundo público y privado de la salud. |

Es uno de los cánceres con más alta mortalidad: según las últimas cifras, 83.000 mujeres fueron diagnosticadas y 36.000 murieron por esta enfermedad en América. En Chile es la segunda causa de muerte de las mujeres entre 20 y 44 años y cada año mueren cerca de 700 personas por este cáncer. Esos son algunos de los datos que expuso María Teresa Urrutia, académica de Enfermería UC, en el seminario “Cáncer cérvicouterino: desafíos para un nuevo modelo preventivo”, organizado por el Centro de Políticas Públicas UC.

La profesora, que ha investigado ampliamente sobre el tema, expuso cómo ha cambiado el escenario de esta enfermedad, dado que la mortalidad ha disminuido, pero también ha habido un preocupante descenso en la cobertura del examen para detectar lesiones precancerosas (Papanicolau) desde un 67% en 2008 a 59% en 2011. “Nunca logramos la cobertura de 80% que es la recomendación internacional que evitaría el 75% de las muertes”, explicó María Teresa Urrutia. Además, en 2014 se incorporó la vacuna contra el Virus Papiloma Humano (VPH) –el principal agente que provoca cáncer cérvicouterino–, la que puede prevenir hasta 70% de los casos.

En su investigación “Cáncer cérvicouterino en Chile: análisis de un nuevo paradigma preventivo«, la académica plantea tres componentes que debieran contemplarse en la prevención: se necesita evaluar la sobrevida y la calidad de vida, pues las cifras están bajo el promedio internacional; analizar las causas que han llevado a la baja adherencia al Papanicolau porque “se asume falta de conocimiento, pero puede haber otros factores”; y contar con estrategias educativas que apunten a una real educación sexual.

“Necesitamos educar no solo a las niñas, es necesario educar a los padres y a los profesores, porque la vacuna se coloca en los colegios”, explicó Urrutia. El esfuerzo debe apuntar a que haya conocimiento sobre el VPH, sus características como infección de transmisión sexual y la necesidad de que aumente la cobertura de control ginecológico en las adolescentes.

Luego de la exposición se desarrolló un panel de discusión en el que participaron tres expertos en la materia. El Dr. Mauricio Cuello, presidente de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, señaló que cuando hay una historia familiar de una madre que no se hace el Papanicolau ha quedado demostrado que la hija tampoco se hace el examen. “El problema fundamental es la falta de educación sexual”, señaló y añadió que esta tiene que ser participativa y contar con una buena estrategia comunicacional.

También participó en el panel Cecilia González, Directora Médica del Departamento de Vacunas e Inmunizaciones del Ministerio de Salud, quien comentó que en la región Chile es uno de los países con mejor cobertura de la vacuna contra el VPH, pues “el 85% de las niñas [en cuarto básico] en los colegios están vacunadas”. Explicó que está la visión de incorporar a los niños pues “no solo ellas pueden tener el virus papiloma” y planteó la necesidad de educar “a papás, niñas y profesores para aumentar la confianza en la vacuna y campaña” y así eliminar los mitos y tabúes acerca de la vacunación.

Por su parte, el Dr. Iván Rojas, jefe del Servicio de Obstetricia, Ginecología y Neonatología de la Clínica Santa María, destacó el aporte del diagnóstico que entrega esta investigación y explicó que la disminución de la mortalidad por cáncer cérvicouterino se debe a que antes el PAP tenía una cobertura más alta. “Cabe esperar en el futuro que la mortalidad comience a aumentar”, enfatizó. Además, señaló su preocupación por la calidad de este examen, dado que “cada vez hay más mujeres que se han hecho el Papanicolau y desarrollan cánceres invasores”, lo que implicaría que no fue bien realizado, especialmente en los laboratorios del sistema privado donde “el Ministerio de Salud no ha sido capaz de lograr un control férreo”. Otro problema que relevó es lo poco confiable de los datos, debido al traspaso de las mujeres del sector público al privado, por lo que la información no está centralizada.

La investigación de María Teresa Urrutia será publicada próximamente como parte de la serie Temas de la Agenda Pública. Revise aquí la presentación del seminario.

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